El Dr. Jaime ha muerto

Durante toda la pandemia ha estado atendiendo a los enfermos en nuestro Centro de Salud de Pachacutec. Además le pedímos que atendiera por whatsapp a todos los socios del "botiquin solidario" y aunque le ofrecimos pagarle sus honorarios no aceptó y lo ha estado haciendo gratuitamente estos 6 meses.

Hace un día nos comunicaron que se había contagiado de Covid, estaba obeso, y un día después nos comunican que inesperadamente ha muerto. Gracias Dr. Jaime, eres nuestro héroe, no te olvidaremos. Cuenta con nuestras oraciones y apoyo; a tu familia y a tu centro de salud, que era tu proyecto de vida y en el que diste tu vida.

Concédele, Señor, que la salvación, que le fue anunciada la vea El, su esposa la Dra Mónica, su hija y cada uno de nosotros. Concédenos a todos que libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, te sirvamos fielmente con santidad y justicia todos nuestros días.

Me viene a la mente las palabras de San Juan Pablo II: "Suplo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia ».

Estas palabras parecen encontrarse al final del largo camino por el que discurre el sufrimiento presente en la historia del hombre e iluminado por la palabra de Dios. Ellas tienen el valor casi de un descubrimiento definitivo que va acompañado de alegría; por ello el Apóstol escribe: «Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros».

La alegría deriva del descubrimiento del sentido del sufrimiento; tal descubrimiento, aunque participa en él de modo personalísimo Pablo de Tarso que escribe estas palabras, es a la vez válido para los demás. El Apóstol comunica el propio descubrimiento y goza por todos aquellos a quienes puede ayudar —como le ayudó a él mismo— a penetrar en el sentido salvífico del sufrimiento."


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