Estimados amigos:

El 2020 ha sido para todos el año de la pandemia. Ha sido muy duro para el Perú, especialmente para los barrios pobres donde Coprodeli trabaja. La crisis sanitaria, se ha llevado ¡tantas vidas! y ha dejado ¡tantos huecos! en el corazón de sus familiares, especialmente la de aquellos niños que se han quedado huérfanos y sin ninguna protección social; la crisis económica ha dejado sin trabajo y sin ingresos a muchas familias, incrementando la pobreza y reapareciendo el hambre para muchos; otro efecto ha sido el año sin clases, que ha hecho, en la práctica, un año perdido; quizá el 2021 se pierda también..

En Coprodeli, hemos trabajado día a día, con ilusión y tesón, con “pasión por el hombre”, para salvar vidas y proteger a los más débiles de la exclusión social y de la pobreza en la que desgraciadamente aún viven unos 6.000.000 de peruanos, especialmente las Personas con discapacidad, las mujeres que sufren violencia, los abuelos desamparados, las familias pobres y los emigrantes venezolanos.  NUESTROS COLEGIOS, han estado cerrados, pero hemos desarrollado un programa de educación a distancia en el que los profesores han hecho un esfuerzo sobrehumano por no detener los logros de aprendizaje y se ha hecho hincapié en el acompañamiento tutorial, en el desarrollo evolutivo de los niños y en su responsabilidad social. Se ha construido el colegio e iglesia San Vicente;  se ha ampliado el colegio San Miguel ambos en el Callao; se han construido los almacenes de ayuda humanitaria y un centro de atención a personas con discapacidad , también en Callao. Se han ampliado en la selva los colegios de Sisa, Carhuapoma y Campanilla, con nuevos pabellones de aulas y complejos deportivos; Todo gracias a la generosa aportación de Altar´d State USA.